jueves, 3 de junio de 2010

Inteligencia Fluida e Inteligencia Cristalizada

La distinción entre ambos tipos de inteligencia suelen establecerse cuando se considera la variable edad. Sin embargo, sería más correcto pensar en términos de la influencia de la herencia y/o del ambiente.

La Inteligencia Fluida alude a la capacidad para adaptarse y afrontar situaciones nuevas de forma flexible sin que el aprendizaje previo constituya una fuente de ayuda determinante para su manifestación.
La inteligencia fluida está constituida por:

- La capacidad de razonar contenidos abstractos
- El razonamiento lógico
- La capacidad de establecer relaciones o extraer diferencias

Esta inteligencia alcanza su máximo desarrollo más tempranamente en torno a la adolescencia. Así, a partir de la vida adulta, esta capacidad tiende a disminuir en paralelo al envejecimiento y deterioro de las estructuras neuronales.
Un decremento de la inteligencia fluida puede deberse, tanto al patrón de envejecimiento normal, como a accidentes, enfermedades, consumo de drogas, etc., que producen lesiones o afecciones en diferentes estructuras cerebrales y del sistema nervioso central.

Con la Inteligencia Cristalizada se hace referencia a aquel conjunto de capacidades, estrategias y conocimientos, que representa el nivel de desarrollo cognitivo alcanzado a través de la historia de aprendizaje del sujeto.

La inteligencia cristalizada está constituida, fundamentalmente, por:

- La comprensión verbal,
- El establecimiento de relaciones semánticas,
- La evaluación y valoración de la experiencia,
- El establecimiento de juicios y conclusiones,
- Los conocimientos mecánicos, o
- La orientación espacial.

Depende en gran medida del aprendizaje, derivado de la experiencia previa del sujeto en el ámbito cultural al que pertenece; así una persona desarrollará su inteligencia cristalizada en la medida en que invierta su inteligencia fluida histórica en experiencias de aprendizaje.

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